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Tiempos de crisis: los dueños del dinero y la oposición a la 4T

Actualizado: 5 de jul de 2020

Número 44, Año 7, junio 2020


I

En días recientes se han agudizado las expresiones de rechazo hacia el gobierno de la 4T por parte de un sector de la derecha neoliberal que aparece ahora bajo las siglas del Frente Nacional Anti Amlo (FRENNA); alrededor de este último se reúnen fuerzas que se oponen a las políticas sociales desplegadas por AMLO, y se acusa, equivocadamente, a su gobierno de ser izquierdista, populista o incluso pro comunista y socialista. El mentado FRENNA es uno de los últimos membretes que aspira a representar políticamente a fracciones y sectores de la burguesía que por uno u otro motivo han entrado en disputas con el gobierno encabezado por López Obrador.


Esta situación nos permite ver, por un lado, que la burguesía en tanto clase dominante no es homogénea, y por otro, que las fracciones y sectores a su interior que se movilizan contra el gobierno carecen de fuerza, no sólo en la sociedad en general, sino sobre todo dentro del bloque en el poder. Por ahora, las fuerzas hegemónicas dentro de la burguesía están de lleno sumadas al proyecto de la 4T.


Veamos una primera aproximación a las diversas posiciones de los sectores que componen la clase dominante en México, en particular en el momento de la crisis actual.


Por un lado, están los sectores de la burguesía, con capitales sobre todo de base nacional, que por su relativa debilidad frente a otros han resentido más la crisis económica y se sienten más amenazados por las medidas del actual gobierno. Son ellos los que mantienen las presiones, hacen marchas e intentan forzar para que se les contemple más en la estrategia de salida ante la crisis y con ello intentar sobrevivir; sin embargo, hasta el momento sus acciones tienen más la intención de medir sus propias fuerzas que ser un ataque real y frontal al régimen, dados sus límites no escalan la confrontación y terminan por alinearse. Aquí podríamos encontrar algunos miembros del CCE y de manera más activa al mentado FRENAA.


Por otro lado, existen fragmentos de la burguesía, que con capitales, sobre todo, en los sectores financiero, mercantil, de telecomunicaciones y en general de servicios, aprovechan la situación para presionar al gobierno, aun cuando han mantenido desde el inicio una fuerte interdependencia. Un ejemplo paradigmático aquí sería Salinas (el bueno), quien siendo uno de los miembros del consejo económico asesor del presidente y beneficiado por el actual gobierno con fuertes negocios y proyectos, ha encontrado en el momento actual la oportunidad para avanzar posiciones y consolidar su papel dentro del bloque en el poder. En ese sentido podemos comprender sus desplantes mediáticos contra el gobierno.


Por último, y en este caso más importante, estarían los sectores de la burguesía que aun cuando no aparecen mediáticamente o lo hacen poco, y a pesar de aparentemente no tener poder alguno, de hecho sus intereses están garantizados con el actual régimen. Se trata de los sectores de la burguesía que forman parte del núcleo hegemónico dentro del bloque en el poder, son ellos los que en la crisis actual han aprovechado también para fortalecer sus posiciones pero lo hacen no desde el chantaje y la presión, sino desde la alineación incondicional con el gobierno y con la implementación de medidas filantrópicas o de “compromiso social” montando hospitales para atender covid19 o adelantando impuestos. Aquí podríamos encontrar a Slim, pero no sólo.

II

La crisis capitalista, agudizada por la pandemia del nuevo coronavirus, genera, entre otras cosas, no sólo desempleo y miseria abajo, sino también disputas y conflictos arriba; pero no mal interpretemos, no se trata de conflictos que cuestionen las bases políticas o económicas que sustentan el sistema en el que vivimos, ni siquiera son desacuerdos que anuncien grandes o sustanciales diferencias en el modo en que se gobierna actualmente nuestro país. Son ante todo divergencias entre las diversas fracciones y sectores de la clase dominante, problemas por ver quién puede obtener mejores resultados de la gestión de la crisis, quien puede salir mejor parado en el proceso de recomposición. Dados estos conflictos, en el camino se agudizan los chantajes, se exhiben los trapos sucios, se acusan y señalan mutuamente.


Una pregunta pertinente sería ¿por qué las clases dominantes hacen esto si sus problemas no son tan graves, si sus diferencias no son tantas ni tan serias? A continuación anotaremos dos posibles respuestas, dentro de muchas.

Primero, la clase dominante en México y sus distintas fracciones y sectores han logrado a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI consolidar una férrea unidad en los asuntos fundamentales, expresión política de ello fue la larga noche del priismo en el gobierno. Sin lugar a dudas los momentos de crisis económica y social han agrietado esa unidad política, sin embargo, lo que hoy quisiéramos anotar es que la unidad de una clase, su articulación como sujeto político más o menos homogéneo también se logra en el enfrentamiento con otras clases, es decir, es en la lucha contra el enemigo común que las clases logran definir de manera más certera los intereses que les son propios, su identidad.


Siguiendo lo anterior podemos suponer que la burguesía mexicana, los grandes patrones y empresarios, pueden hoy expresar sus diferencias internas, y de hecho lo hacen, no sólo por las presiones de la crisis económica, sino también porque frente a sí no observan un enemigo con capacidades para disputarles el control.


A lo largo de las últimas décadas, cada que parece agudizarse la lucha de clases, cuando grandes contingentes populares salen a defender sus intereses, así sea de forma parcial o sectorial, la burguesía mexicana ha mostrado unidad en la acción, cuando la lucha de clases así se los ha exigido hemos tenido a las diversas fracciones y sectores de la burguesía mostrando acuerdo, lo han hecho a lo largo de las reformas estructurales, lo hicieron para calumniar a los profesores democráticos de la CNTE, para atacar la Otra Campaña convocada por el EZLN, lo hicieron contra el SME y los estudiantes universitarios del CGH, incluso para atacar al AMLO que mandaba al diablo las instituciones, etc.


En palabras llanas, hoy la clase dominante en México puede distraerse con conflictos que, por ahora, no son fundamentales, porque según sus valoraciones, no tienen quien les dispute el poder social, aun cuando hayan debido aceptar en el gobierno a un personaje que muchos de los miembros más connotados de la burguesía no hubieran querido. Pero son pragmáticos, pueden y de hecho lo hacen, ceder en lo superfluo y aceptar un gobierno con las características del actual, que más allá de lo que dice, ofrece, por un lado, mantener al tigre dormido y, por el otro, desatar las trabas que impiden un desarrollo más acelerado del capitalismo en México.


Segundo, no debemos olvidar que bajo el capitalismo, el sistema en el que vivimos, es el capital y su lógica “el sujeto automático” que lo domina todo; no es la racionalidad la que gobierna las acciones fundamentales de las clases sociales existentes, y en el caso de la burguesía, de los grandes empresarios y patrones, es la lógica de la competencia y del afán de ganancias sin límites lo que termina imponiendo realidades. La irracionalidad del capitalismo, misma que observamos en el afán productivista y consumista que amenaza la vida humana, afecta también a sectores de la burguesía que terminan por gritar y patalear ante la amenaza de quedar fuera.


Esta competencia desenfrenada entre ellos los lleva no sólo a explotar y despojar más, sino también provoca que ciertos sectores dentro de la burguesía actúen de forma contraria a sus propios intereses de clase, dejándose llevar por la inmediatez de sus ansias de ganancia actúan en la defensa de sus intereses particulares aun cuando esto entre en relativa contradicción con los intereses del conjunto de su clase.


Dicho de otro modo, cuando la crisis se presenta y la competencia se agudiza, el capital termina salvando y engordando a los peces gordos, mientras puede sacrificar a los peces chicos. La clase burguesa como conglomerado social se fortalece aun cuando ciertos burgueses en lo particular terminen en el basurero.


Si uno piensa que la ropa sucia se lava en casa y que los problemas entre los miembros de la otrora llamada “mafia del poder” pueden resolverse mejor internamente, lo cierto es que en ciertos momentos de crisis, cuando las ganancias bajan, al menos para unos, y cuando la situación indica que se pueden obtener ventajas y derrotar a los competidores, el sentido común se resquebraja y las diferencias dentro de la clase dominante, por mínimas que sean, afloran, se exhiben y en algunos casos se agudizan.


En conclusión podemos afirmar que la crisis actual, la lógica del ganar y ganar cada vez más, la imparable tendencia a la competencia y las condiciones de debilidad relativa de las clases dominadas hacen posible que hoy veamos conflictos dentro de las clases dominantes, conflictos que no siendo de raíz pueden incidir en el curso de los acontecimientos. Habrá que estar atentos.



III

En definitiva, no podemos negar que hoy día aparecen en la plaza pública diferencias al seno de la clase dominante que hace algunos años lograban pulirse en cenas y viajes de negocios. Las medidas implementadas por este gobierno no terminan por convencer a todos los sectores de la burguesía, aun cuando es claro que los sectores dominantes, incluido aquel que presiona, mantienen las riendas claras, y que el sector más débil no logra articular fuerzas suficientes. Por todo lo anterior no podemos hacer como que nada pasa, si hoy día hay sectores de la clase dominante que organizan marchas y desplegados, y otros que chantajean o presionan al gobierno, debemos estar atentos, lo que hoy es superfluo mañana puede ser fundamental.


¿Qué nos toca hacer a los de abajo ante la crisis social que enfrentamos y ante los conflictos que arriba atizan? Veamos algunas posibles respuestas.

Habrá que ubicar bien al enemigo, este no es una persona, un presidente, político o empresario, el enemigo es principalmente el capitalismo, un sistema que avanza mediante la represión, el desprecio, el despojo y la explotación; un sistema que hace todo con tal de generar más y más ganancias para unos cuantos, que genera riqueza y opulencia para una pequeña minoría, y mantiene en la pobreza y la miseria a la absoluta mayorías de la población. Un sistema que funcionando correctamente amenaza la vida humana misma. Ese sistema centrado en el capital es el enemigo a vencer y, con él, a sus representantes, políticos y grandes empresarios.


También será importante tener claros a los amigos, hombres y mujere